Los invito a que coloquen aca historias de accidentes en los que ya en forma narrativa se pueda esclarecer la causa de los hechos
Me encontre un relato bien interesante sobre un accidende de un DC9 de continental en el año 1987, Me parece de mucha importancia que los nuevos aviadores, los que aspiran y los que solamente soñamos en volar, conozcamos casos como este, Finalmente es una historia mas humana que tecnica, pero al igual origino un accidente fatal
Continental Airlines 1713

El 15 de noviembre de 1987, el vuelo 1713 de Continental Airlines, un DC-9 con 77 pasajeros a bordo, debía despegar en medio de una tormenta de nieve del Aeropuerto Internacional Stapleton de Denver, Colorado (EE.UU).
En los mandos del avión se encontraba el Capitán Frank Zvonek.
El Primer Oficial era Lee Bruecher. Ninguno de ellos había volado un DC-9 con un clima tan adverso.
A las 2:14 de la tarde, el Primer Oficial posicionó la aeronave en la pista y aceleró los motores.
En 60 segundos el avión alcanzó la velocidad 150 nudos necesaria para despegar. Pero a unos 30 metros de altura comenzaron los problemas.
Primero el avión comenzó a virar a estribor, acercando el ala de esa banda peligrosamente al suelo.
El Primer Oficial logró nivelar el aparato, pero a costa de demasiada inercia, lo que provocó un giro de la aeronave esta vez hacia la banda de babor.
El giro fue tan violento, que no hubo manera de recuperar la maniobra y el avión terminó estrellándose contra el suelo.
La pérdida de maniobrabilidad de la aeronave se debió a la formación de hielo en sus alas.
Se estima que las partículas de hielo del tamaño de los granos de una lija gruesa de papel pueden afectar severamente las condiciones de sustentación de las alas, dificultando la capacidad del avión para elevarse.
Por tal motivo, los pilotos son instruidos para aplicar calor sobre las superficies de control de sus unidades, y que no transcurran más de 20 minutos entre el momento del deshielo y el del despegue.
Luego de la catástrofe, se comprobó que habían despegado luego de 27 minutos desde el deshielo.
Se excedió el tiempo en 7 minutos más de lo recomendado, lo que provocó nueva formación de hielo.
En estas condiciones de frío, las normas de seguridad también exigen a los pilotos la inspección visual de las alas cada 20 minutos.
Se comprobó que tampoco lo hicieron.
Como ya se dijo, durante el despegue el capitán no estaba al mando en los controles; le había dejado esa responsabilidad al Primer Oficial.
Esto no es para nada inhabitual, de hecho se hace y forma parte de la capacitación de los primeros oficiales en su entrenamiento para Capitán.
Lo que resulta altamente cuestionable, es que el Capitán y el Primer Oficial no se conocían. No habían compartido nunca ninguna hora de vuelo.
El Primer Oficial Lee Bruecher tenía un legajo personal para nada brillante. Mayormente había trabajado con pequeñas aeronaves, y solamente 36 horas piloteando grandes jets comerciales.
Se trataba de un oficial muy joven, de tan solo 26 años de edad. Antes de ingresar a Continental Airlines, lo habían despedido de otro empleo, por incompetencia profesional.
El Capitán Zvonek, que había cedido los controles a Bruecher, apenas contaba con 33 horas de experiencia como capitán de un DC-9.
Se pudo comprobar que los pilotos realizaban las listas de verificación, charlando sobre temas triviales que incluían referencias sexuales sobre una de las azafatas.
“Los últimos 30 minutos de esa conversación evocan mas bien a un par de adolescentes en un campamento de verano que a dos profesionales responsables de la seguridad de 80 hombres, mujeres y niños".[1]
Esta manera poco profesional de efectuar las listas de chequeo, mostró la falta de preocupación de los pilotos por atenerse a normas de procedimiento básicas, como por ejemplo haberse puesto en movimiento, sin autorización, después de terminar el procedimiento de deshielo, lo que provocó que los controladores, debido a la nevada, no pudieran determinar en dónde se encontraba el avión, lo que contribuyó a que el tiempo entre deshielo y despegue durara mas de lo debido.
En 1983 el Presidente de Continental Airlines, Frank Lorenzo, redujo los sueldos de todos sus pilotos al 50%. De la revista Business Week : “En la industria aeronáutica, el sueldo promedio de un capitán con diez años de antiguedad es de U$S 108.000 anuales, contra U$S 52.500 en Continental Airlines” (1987)
El capitán Zvonek, tenía 43 años, pero hacia tres años que no volaba.
En 1983, sin haber llegado aún a capitán se declaró en huelga durante tres años, antes de aceptar el descuento del 50 por ciento en su sueldo.
En esos tres años de huelga no voló ni una sola hora en jets comerciales. Se dedicó a atender y administrar una pizzería.
En agosto de 1986 volvió a trabajar en la aviación comercial como Primer Oficial, hasta dos semanas antes del accidente, en que fue ascendido a Capitán de un DC-9.
Al momento del accidente tenía en su haber solamente 33 horas de vuelo. Pero nunca había volado un DC-9 en medio de una tormenta de nieve.
Lee Bruecher había sido despedido de su trabajo en 1985 por no cumplir con las listas de chequeo que se realizan antes de efectuar los vuelos.
No tenía buenas recomendaciones en su paso por los simuladores de vuelo, caía siempre en los mismos errores y tenia tendencia a desorientarse con facilidad. La empresa le permitió hacer el curso en simulador en tres oportunidades y fracasó en todas ellas.
Un año antes del accidente, Bruecher llegó a desempeñarse como capitán de un pequeño avión de pasajeros. Aún así, siguió acumulando informes negativos en su expediente.
En 1987 Bruecher llegó a Continental Airlines y como carecía de experiencia en pilotear aviones grandes, fue incluido en un programa de capacitación, en el cual evidenció deficiencias que, en palabras de unos de los instructores “pierde completamente el control de la aeronave; en cuanto a control de altitud y velocidad, en general, está muy por debajo de los límites aceptables. Tiende a desorientarse con facilidad”.
Finalmente la compañía le otorgó a Bruecher el certificado que necesitaba para empezar a trabajar. Hizo su primer vuelo en un DC-9 como Primer Oficial, en el cual acumuló 36 horas de vuelo.
Después de ese viaje, estuvo 24 días sin volar.
Luego, llegó el momento de efectuar su segundo viaje: el vuelo 1713.
“Por ironía tan siniestra como la propia muerte, aquel 15 de noviembre, en la cabina de mando del Vuelo 1713, Bruecher no ocupó su lugar simplemente como un inexperto primer oficial a las órdenes de un diestro capitán, sino que Zvonek dejó en manos de Bruecher la responsabilidad del DC-9. En las condiciones de tiempo tormentoso y gélido que prevalecían, era una misión que habría puesto a prueba hasta la pericia de un veterano”.[1]
El informe de la Junta Nacional de Seguridad en el Trasporte (NTSB por sus siglas en inglés) dictaminó que tanto el piloto como el copiloto no tenían experiencia en volar DC-9 y que fue “inadecuado” que Continental Airlines permitiera que ellos volaran juntos. Durante los 30 minutos previos al despegue, no se percataron de la posibilidad de formación de hielo en las alas ni realizaron la inspección ocular.
La NTSB determinó que la causa probable del accidente había sido “Culpa del capitán, que no hizo que se deshelara el avión por segunda vez”, y que un factor contribuyente fue “la ausencia de reglamentos y controles administrativos de la empresa, que regularan las operaciones de personal recién calificado para una tripulación de vuelo”.
“Que fue inadecuado que la empresa los hiciera volar juntos, dada la poca experiencia de ambos en pilotear aeronaves del tipo de la siniestrada” y que “en los 30 minutos previos al despegue no se percataron de la presencia de hielo en las superficies de control de la aeronave”
Tanto el Capitán Zvonek como el Primer Oficial Bruecher murieron en el accidente, al igual que otras 26 personas.
JUANCHO